Toledo es conocida como La ciudad de las tres culturas, por haber estado poblada durante siglos por cristianos, judíos y árabes, así como “La ciudad Imperial”, por haber sido la sede principal de la corte de Carlos I de España en los reinos hispánicos.

Toledo fue amurallada por los romanos, y muchas de sus piedras fueron reutilizadas en muros construidos posteriormente, ya que el perímetro original fue posteriormente triplicado.
El Rey Wamba renovó las fortificaciones romanas, grabando en sus puertas la siguiente inscripción
Erexit factore, rex inclitus urbem,
Wamba suoe celebrem praetendens gentis honorem
Las incripciones fueron destruidas por los musulmanes, y restablecidas en 1575 por el Corregidor Juan Gutierrez Tello.
Los árabes ensancharon la ciudad y las murallas. Tras la Reconquista, las murallas fueron nuevamente adelantadas en línea exterior y se construyeron nuevas puertas.
Una de ellas, la más conocida es la Puerta de Bisagra. Su origen es musulmán, época de la que se conserva el núcleo central, pero fue reconstruida por Alonso de Covarrubias en el siglo XVI.
Está formada por dos cuerpos independientes con dos altos muros almenados que los unen, formando un patio entre ellos.
El cuerpo que da a la ciudad es de arco de medio punto flanqueado por torreones cuadrados, rematados por tejados y un escudo de Carlos V en la parte superior.
El lado externo, atribuido a Covarrubias, está formado por un arco de sillares almohadillados sobre el que se apoya un gran escudo de la Ciudad Imperial, con su inconfundible águila bicéfala. Flanquean esta entrada dos grandes torreones circulares y almenados.




El puente de Alcántara (Alcántara en árabe es puente) se levanta sobre el río Tajo, en la ciudad de Toledo (España). Situado a los pies del castillo de San Servando, se tiene constancia de su construcción en la época romana, en la fundación de Toletum. Era uno de los puentes que daba entrada a la ciudad y era en el Medioevo entrada obligada para todo peregrino. Está fuertemente protegido con dos puertas fortificadas en sus extremos, siendo una de ellas de estilo barroco y otra construida en época medieval. Este puente ha sido objeto de constantes ataques en el periodo de la Reconquista, y vuelto a reconstruir.



En ella podemos observar el escudo de los Reyes Católicos



Desde este puente podemos acceder al Castillo de San Servando. Castillo medieval que se encuentra junto a la ribera del río Tajo y a la Academia de Infantería. Se inició su construcción como monasterio en 1088 en tiempos en que reinaba Alfonso VI.
Después se convirtió en alcázar debido a la amenaza del reino cristiano y a las posibles entradas de los musulmanes por el puente de Alcántara. Con la total expulsión de los musulmanes de la Península Ibérica, la fortaleza fue perdiendo paulatinamente su función de defensa quedando relegada al olvido.


Otra de las puertas que tiene la Ciudad Imperial es la de Alfonso VI, aunque también se la conoce como la Puerta Vieja de Bisagra. Fue en su día la principal entrada a la ciudad de Toledo.
En ella se unen el estilo cristiano y musulmán y conserva su fachada, compuesta de tres arcos de herradura, cobijándose en el mayor de ellos otro más, sin apenas retoques.

Otro de los monumentos que por si solo hace que merezca la pena visitar Toledo es su Catedral.

La catedral de Santa María de Toledo, llamada también Catedral Primada de Toledo, sede de la Archidiócesis de Toledo, es un edificio considerado como el magnum opus del estilo gótico en España. Su construcción comenzó en 1226 bajo el reinado de Fernando III el Santo y las últimas aportaciones góticas se dieron en el siglo XV cuando en 1493 se cerraron las bóvedas de los pies de la nave central, en tiempos de los Reyes Católicos. Está construida con piedra blanca de Olihuelas (en el término de Olías del Rey).
Se la conoce popularmente como Dives Toletana (con el sentido de la rica toledana)



Por último, pero no por ello menos importante os muestro el Alcazar de Toledo. Es una fortificación sobre rocas, ubicada en la parte más alta de la ciudad de Toledo, dominando toda la ciudad.
En el siglo III fue un palacio romano. Fue restaurado durante el mandato de Alfonso VI y Alfonso X y modificado en 1535, bajo el mandato de Carlos I de España y V de Alemania, que utilizó el Alcázar en múltiples ocasiones como residencia Oficial de los Reyes de España.
A mediados del siglo XIX el Ministerio de la Gobernación, durante el reinado de Isabel II, instaló en la torre S.E. un mecanismo telegráfico para recibir y enviar mensajes codificados desde Madrid hasta Cádiz; era la torre telegráfica nº 10 de la Línea de Andalucía, creada por el Brigadier Mathé. Los puestos de esta línea de torres de telegrafía óptica estuvieron en algunas poblaciones como Aranjuez, Toledo, Consuegra, Ciudad Real, Puertollano y Fuencaliente; en la parte andaluza atravesaba entre otros lugares como Cardeña, Montoro, Córdoba capital, Carmona, Sevilla capital, Las Cabezas de San Juan, Jerez de la Frontera, Cádiz capital y San Fernando. Su funcionamiento como telégrafo óptico fue breve, desde 1848 hasta 1857. En el edificio funcionó la Academia de Infantería de Toledo.
Durante la Guerra Civil de 1936-39 fue utilizado por el entonces coronel sublevado José Moscardó como punto defensivo y de resistencia de la Guardia Civil y destruido totalmente por las tropas leales a la II República durante el asedio que duró 70 días del 22 de julio al 28 de septiembre de 1936. Fue liberado ese último día por el Ejército de África al mando del general José Enrique Varela y visitado al día siguiente por el general Francisco Franco, jefe del bando nacional.
Posteriormente fue reedificado y actualmente alberga la Biblioteca de Castilla-La Mancha y albergará el Museo del Ejército procedente del antiguo Salón de Reinos de Madrid.



En fin, una ciudad para perderse por sus callejuelas y callejones, en la que cada esquina esconde una Iglesia, cada Iglesia esconde una leyenda y en cada leyenda se esconde la historia de España. Una cuidad unida a un río, al Tajo, que no sería lo que es sin tener a Toledo como su señora.

No quisiera dejar pasar la ocasión para agradecer a nuestro amigo Gregorio (McGregor) por hacer de Cicerón de manera tan exquisita. Tenemos que repetir en Verano y ver lo que nos queda.